Karen Robles
Estratega en Desarrollo de Liderazgo & Talento | Diseño culturas resilientes que potencian personas y resultados | Transformación cultural con visión humana.
Una de las constantes cuando me reuno con los clientes para hablar de liderazgo y talento es que buscan formar a sus líderes para que sean capaces de inspirar, guiar y desarrollar el talento. Y en cada conversación con ellos surge la misma pregunta, ¿Qué es más importante en el liderazgo, el mentoring, el coaching o el feedback?
Algunos creen que el mentoring es clave porque los líderes deben compartir su conocimiento y experiencia. Otros defienden que el coaching es la respuesta, porque los mejores líderes no dan soluciones, sino que impulsan a su equipo a encontrarlas por sí mismos. Y aunque ambos son esenciales, existe un tercer elemento que muchas veces se pasa por alto, el feedback.
Cuando una empresa realmente quiere desarrollar líderes sólidos, no basta con que enseñen (mentoring) o desafíen (coaching), también necesitan un mecanismo constante para corregir, reconocer y evolucionar (feedback).
Por eso, cuando trabajamos con nuestros clientes, NO nos enfocamos en solo una de estas herramientas, sino en la integración de las tres, la Triada de Liderazgo.
En nuestras sesiones con empresas, hemos visto que los líderes más efectivos son los que saben cuándo aplicar cada una de estas tres herramientas.
En primer lugar, el mentoring guía y acelera la curva de aprendizaje. En muchos procesos de desarrollo de liderazgo, nos encontramos con HiPo’s, pero sin referencias claras sobre cómo manejar situaciones complejas. Aquí el mentoring es clave porque les damos acceso a la experiencia acumulada, a casos reales y a aprendizajes que los ayudan a tomar decisiones con mayor confianza.
Por su parte, el coaching tiene el objetivo impulsar el pensamiento estratégico y la autonomía. En sesiones de coaching con clientes, hemos visto que muchas veces los líderes no necesitan más conocimiento, sino el espacio para desafiarse a sí mismos. A través de preguntas poderosas y ejercicios de reflexión, logramos que piensen más allá, que redefinan su propio estilo de liderazgo y que tomen decisiones desde una mentalidad de crecimiento.
Por su lado, el feedback permite generar mejora continua y fuerza la cultura organizacional. Un líder que no da ni sabe cómo dar feedback, deja a su equipo sin dirección. Y una organización que no integra el feedback como parte de su cultura pierde oportunidades de mejora. Por eso, cuando trabajamos con nuestros clientes, enfatizamos que el feedback no es solo una herramienta correctiva, sino una práctica constante para alinear expectativas, reforzar fortalezas y mejorar de manera continua.
Traigo este tema a la mesa, porque he trabajado con empresas que han intentado desarrollar a sus líderes solo con mentoring, solo con coaching o solo con feedback. Y en todos los casos, los resultados fueron parciales. Cuando las empresas integran la Triada de Liderazgo, el cambio es real y el impacto inmediato. Puedo confirmar que:
- Los líderes ganan claridad y aprenden más rápido con el mentoring.
- Se vuelven más autónomos y estratégicos con el coaching.
- Y consolidan su evolución con el feedback constante.
Como siempre les digo a mis clientes, al final, el verdadero liderazgo no se construye con una sola herramienta. Se construye con un enfoque integral que permita aprender, reflexionar y mejorar constantemente. Entonces, si las empresas quieren formar líderes capaces de inspirar, desafiar y desarrollar talento, no pueden quedarse con una sola metodología. La respuesta al título sería … Sí a los tres con la Triada de Liderazgo.