Karen Robles
Estratega en Desarrollo de Liderazgo & Talento | Diseño culturas resilientes que potencian personas y resultados | Transformación cultural con visión humana.
Cuando converso con los clientes, la mayoría me comenta sobre la fuerte inversión que realizan en capacitación, tecnología e innovación y que, pese a ello, sienten que su equipo podría dar más, crecer más, aportar más. Les comento que el punto no es que falten recursos, sino lo que está faltando allí es una guía estratégica que ayude realmente a las personas a conectar los puntos y desbloquear nuevas oportunidades.
Y no lo digo yo solamente. Un estudio de Harvard Business Review reveló que el 84% de los CEOs y altos directivos atribuyen gran parte de su éxito a un mentor. Y en mi experiencia con clientes, he visto cómo un programa de mentoring bien diseñado no solo acelera el desarrollo de líderes, sino que transforma la manera en que las empresas crecen y se diferencian.
Imagínate un día a día, tu equipo está enfocado en cumplir objetivos, optimizar procesos y ejecutar estrategias. Pero ¿qué sucedería cuando alguien con mayor visión o una perspectiva diferente los desafía a pensar de otra forma, a mirar más allá de los evidente y explorar nuevas posibilidades?
- Un líder o un profesional con experiencia o con una especialización puntual puede ayudar a tu equipo o a alguno de sus miembros a detectar oportunidades en el mercado que antes no se consideraban.
- Un mentor puede guiarlos para adoptar una mentalidad más ágil, ayudándolos a innovar de manera más efectiva en sus funciones.
- El mentoring también impulsa la creación de conexiones estratégicas dentro y fuera de la organización, generando sinergias que potencian el crecimiento del negocio.
La diferencia entre un equipo que se mantiene en el status quo y otro que impulsa la innovación justamente radica en su capacidad de aprendizaje y evolución. Y el mentoring es una de las formas más poderosas de lograrlo.
La clave está en que el mentoring no es solo conectar a un profesional senior o con una especialización determinada con alguien en formación o que requiere adquirir ciertos conocimientos. Para que realmente tenga impacto, debe estar alineado con la estrategia del negocio, diseñado con objetivos claros y medido en función de su impacto en el crecimiento de la empresa.
Por otro lado, un mentoring efectivo no solo desarrolla talento individual, sino que también fortalece la cultura organizacional, acelera la toma de decisiones estratégicas y mejora la retención de talento clave. Cuando se estructura adecuadamente, se convierte en un motor de innovación y competitividad, permitiendo que la empresa aproveche mejor su capital humano y genere resultados tangibles en términos de productividad, engagement y liderazgo.
Por esta razón, cada vez más empresas están apostando por el mentoring, como una estrategia para desarrollar liderazgo, fortalecer el middle management y asegurar la transferencia de conocimiento.
Recuerdo dos casos de éxito muy satisfactorios. Implementamos un programa de mentoring estratégico para un cliente de consumo masivo que logró aumentar en un 35% la promoción interna de talento en solo un año, reduciendo la rotación y fortaleciendo la cultura organizacional. Mientras que un cliente del sector financiero experimentó con el mentoring un incremento del 40% en la colaboración interdepartamental, lo que llevó a la creación de nuevas soluciones de negocio que antes no se habían considerado.
Estos casos son una muestra vida de que cuando las empresas invierten en mentoring, no solo desarrollan talento, descubren oportunidades que antes ni siquiera sabían que existían.