Skip to Content

¿Y si el que recién llegó sabe algo que tú no?

January 15, 2026 by
¿Y si el que recién llegó sabe algo que tú no?
Karen Robles
| No comments yet
Karen Robles
Estratega en Desarrollo de Liderazgo & Talento | Diseño culturas resilientes que potencian personas y resultados | Transformación cultural con visión humana. 

Hace unos días, mientras cerraba mis pendientes del año y pensaba en las fiestas, me di cuenta de que el coaching y las fiestas tienen mucho en común, mucho más de lo que imaginaba.


Por su lado, el coaching nos invita a crear momentos de conexión profunda, con nosotros mismos y con los demás.  Nos recuerda que cada éxito y cada obstáculo tienen un propósito, el cual es hacernos crecer. Adicionalmente, es una herramienta poderosa para reconocer los logros que nos enorgullecen, apreciar los aprendizajes a raíz de momentos difíciles y visualizar el futuro que queremos construir.


Del otro lado, las fiestas nos invitan a detenernos, mirar hacia atrás y proyectarnos al futuro, preguntarnos:  ¿Qué aprendimos este año?  ¿Qué desafíos superamos?  ¿Qué deseamos para el futuro? Realmente, estas preguntas son clave para cualquier proceso de transformación, tanto personal como profesional.


Es más, hace poco un cliente me comentó que a estas alturas del año se sentía sumamente agotado y que no tenía las energías suficientes para seguir motivando a su equipo durante su discurso de fin de año.  El consejo que le di fue muy simple:  “Empieza agradeciéndoles”.


Como socios estratégicos en soluciones de desarrollo de liderazgo, como es el caso del coaching, somos conscientes que la gratitud es uno de los actos más poderosos que podemos practicar, no solo como líderes, sino como seres humanos.  Reconocer a las personas, su esfuerzo y su impacto puede transformar el ambiente más tenso en uno lleno de conexión y propósito.


Estas fiestas, para mí, son justamente un gran recordatorio de las cosas que realmente importan.  A menudo, en las sesiones de coaching, se reflexiona sobre preguntas clave como qué valoramos, qué hemos aprendido, cómo hemos impacto a quienes nos rodean, entre otros. Pues, estas mismas preguntas deberían formar parte de nuestro cierre de año.


Recuerdo en una oportunidad también con una cliente, durante el cierre de uno de los programas que desarrollamos para su empresa, dedicó unos minutos a hablarle directamente a su equipo, reconociendo las contribuciones específicas de cada persona.  Cuando terminó, sentí la sala llena de energía, sonrisas y por allí se divisaban algunos ojos llorosos.  Me confesó luego que nunca había imaginado que algo tan sencillo pudiera tener tanto impacto, y que era claro que su equipo necesitaba escuchar que lo que hacen realmente importa.


Esa conversación me hizo pensar en cómo, tanto en coaching como en estas fiestas de fin de año, lo esencial no es lo grandioso, sino lo genuino.  En este sentido, me atrevo ahora a resumir que las fiestas tienen tres grandes lecciones que se alinean perfectamente al coaching.


  • El decir gracias con intención y desde el corazón.  La gratitud transforma, refuerza la confianza y el sentido de pertenencia.
  • Las mejores reflexiones aparecen cuando nos tomamos el tiempo para pausar y preguntarnos sobre nuestros logros, nuestros aprendizajes y qué queremos construir.
  • Liderar con un propósito.  Así como en el coaching ayudamos a personas a conectar con su propósito, estas fiestas nos invitan a mirar más allá de los resultados, los esfuerzos y a las personas detrás de cada logro.

Sin lugar a dudas, las palabras tienen poder, más aún cuando vienen cargadas de gratitud y autenticidad.  Así que les extiendo la invitación a detenerse, observar, agradecer y compartir.  No solo cerremos un año, sino abramos la puerta a otro con relaciones más fuertes, significativas y transformadoras.

Sign in to leave a comment