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Cuando las mujeres en liderazgo pisan fuerte, no solo queda su anécdota, queda su impacto

January 15, 2026 by
Cuando las mujeres en liderazgo pisan fuerte, no solo queda su anécdota, queda su impacto
Paulina Horta
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Paulina Horta
Transformo culturas para que la diversidad sea una ventaja competitiva | Estratega DE&I | Liderazgo Inclusivo | Mujeres en Liderazgo y equidad real en acción. 

Todos queremos empresas con resultados, equipos comprometidos y culturas positivas. Sin embargo, son muy pocas las empresas que se atreven a preguntarse con total honestidad:

¿Cómo se encuentra realmente la gente que hace posible todo lo que celebramos como logro?

Traigo justamente esta pregunta como reflexión, porque no existe indicador, proceso o estrategia que compense lo que se pierde cuando las personas trabajan agotadas, con miedo, con presión constante o con desconexión emocional.

Con la experiencia, he aprendido que el verdadero bienestar no se nota en dashboards repletos de métricas, sino en la forma en que una organización respira… y eso se siente desde que uno pone un pie en la empresa.

Durante años, muchas empresas trataron el bienestar como un beneficio plus, enmarcado en gimnasio, snacks saludables, webinars de mindfulness, celebraciones de fechas especiales, entre otros.  Muchos me dirán… Son iniciativas positivas. Por supuesto que lo son. ¿Son suficientes? No lo son, cuando la estructura, las decisiones, la comunicación y el estilo de liderazgo no acompañan.

El bienestar realmente se practica, y cuando se practica, se vuelve parte del clima, del lenguaje, y del comportamiento de todas las personas que forman parte de la organización.

Para mí, el bienestar empieza a existir como cultura cuando:

  • Las decisiones consideran personas, no solo números.
  • La comunicación cuida el impacto, no solo el mensaje.
  • El liderazgo toma en cuenta emociones, no solo tareas y tiempos.

Y esto es porque podemos tener grandes iniciativas, pero si las personas tienen miedo de decir cómo están, no estamos hablando de bienestar, estamos hablando de imagen.

Me gusta pensar que el bienestar es el idioma más humano de una empresa, porque se puede leer en cosas tan cotidianas como:

  • la forma en que se dan las instrucciones,
  • la velocidad que se exige sin preguntar por capacidad,
  • los espacios reales o inexistentes para pedir ayuda,
  • las conversaciones difíciles que se permiten o se evaden,
  • el permiso para tener límites sin que eso afecte la percepción de compromiso.

Y si estás pensando que se trata de suavizar el negocio, no lo es; por el contrario, se trata de hacer sostenible el talento.

Estoy convencida que cuando el bienestar se vuelve parte del cómo operamos y no del qué entregamos, se nota en comportamientos simples pero poderosos:

  • Las personas piden apoyo sin miedo.
  • Los equipos se escuchan, no solo se coordinan.
  • La transparencia se vuelve natural, no riesgosa.
  • El compromiso nace, no se exige.
  • El rendimiento es más constante, no impulsado por adrenalina

Ese es el tipo de cultura que construye permanencia, confianza y desempeño sostenible.

En resumen, lo que quisiera dejar como mensaje final es que no aspiremos ser una organización que solo intenta retener talento, sino en una que cuida, habilita y expande talento, porque -a la hora de la hora- el bienestar es la forma en la que trabajamos.

Si tu organización desea profundizar sobre el bienestar y llevar algunas iniciativas a la acción real, desde Accelerate DEI/TALENT podemos acompañarte en ese proceso con metodologías aplicables, medición y espacios seguros de desarrollo humano y organizacional.

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