Paulina Horta
Transformo culturas para que la diversidad sea una ventaja competitiva | Estratega DE&I | Liderazgo Inclusivo | Mujeres en Liderazgo y equidad real en acción.
Hace poco, en una mesa de diálogo con líderes de diferentes empresas e industrias, surgió una pregunta que me dejó pensando: ¿Estamos creando espacios donde la gente realmente se siente parte o solo lugares donde se espera que se produzca sin parar?
Lo que más me impactó realmente no fue la pregunta, sino el silencio incómodo que se generó, porque en el fondo, muchas empresas siguen trabajando bajo una lógica que premia la velocidad, la hiperconectividad y el rendimiento constante, sin detenerse a pensar en el costo humano que esto implica en sus equipos.
Desde Accelerate DEI/TALENT, trabajamos todos los días para construir culturas inclusivas, diversas y sostenibles, pero si hay algo que he aprendido en este camino es que el sentido de pertenencia del talento no se logra con discursos ni con políticas bien redactadas. La pertenencia se siente o no se siente y para que exista, el talento tiene que contar con espacios para pausar, respirar y ser. Por eso empiezo este artículo diciendo “sin pausa, no hay pertenencia”. Porque nadie puede sentirse parte de algo cuando vive todos los días en modo supervivencia, tampoco puede existir una conexión auténtica entre personas agotadas ni mucho menos puede existir una inclusión real si no existe un lugar para decir “necesito parar” sin tener miedo a verse débil o ser percibido con poco compromiso.
Y eso me lleva a la segunda parte del título de mi artículo, y que es una verdad que hoy ya no se puede ignorar … “sin salud mental, no hay futuro”. Sin salud mental no hay innovación, no puede haber un liderazgo consciente ni sostenibilidad. Las organizaciones que no entiendan esto pueden funcionar, pero no durar.
Es aquí donde quiero ahora poner una pausa para reflexionar. Es sumamente importante dejar de ver la salud mental como un beneficio de los colaboradores/as y empezar a verla como un pilar cultural. Necesitamos líderes que prediquen con el ejemplo, que modelen el descanso, el autocuidado y que se pongan límites sanos. De la misma forma, necesitamos organizaciones que no solo hablen de bienestar, sino que lo integren en sus prácticas diarias, como es la forma en que lideran las reuniones, cómo toman las decisiones y cómo se reconoce el esfuerzo.
Estoy completamente convencida que el futuro del trabajo no se define por la tecnología, sino por la humanidad con la que sepamos acompañar el cambio, y que hablar de sentido de pertenencia sin hablar de salud mental es simplemente evadir la conversación real.
Ahora bien, pensando en cómo se puede traducir esto en acciones concretas. Diría que se puede empezar por gestos cotidianos, que son los que generan transformaciones más profundas, como pueden ser …
- Incluir descansos entre reuniones, establecer horarios sin reuniones virtuales o respetar los tiempos de desconexión. Son actos sencillos que mandan un mensaje poderoso de que estamos cuidando a nuestro equipo y no solo los resultados.
- Medir el bienestar, no solo el rendimiento, mediante preguntas sobre la carga emocional, la sensación de apoyo o el nivel de estrés, de tal forma de poder entender lo que está pasando el equipo.
- Entrenar a los líderes para que escuchen, estén disponibles, pregunten con empatía y acompañen sin juzgar. Recordemos que la salud mental se sostiene con relaciones de confianza.
- Permitir que alguien diga que no puede con todo sin tener consecuencias negativas es una de las formas más poderosas de fomentar el sentido de pertenencia a través de la seguridad psicológica.
- Considerar procesos de feedback, evaluaciones promociones o reconocimientos pensando en el impacto emocional que tiene y no solo desde la eficiencia operativa.
La salud mental no es un tema secundario, hoy es un pilar clave para que las personas se sientan parte de una empresa, puedan crear, liderar y transformar.
Y para seguir reflexionando sobre el tema, pregunto … ¿queremos ser parte de la solución o seguir sosteniendo culturas que, sin darnos cuenta, está dañando lo más valioso que tenemos: las personas?