Karen Robles
Estratega en Desarrollo de Liderazgo & Talento | Diseño culturas resilientes que potencian personas y resultados | Transformación cultural con visión humana.
¡Falso! Y les cuento por qué. Algunas veces, como empresas, no solo nos resulta difícil ver el potencial de contar con un programa de mentoring, sino que incluso cuando estamos convencidos de sus beneficios, no sabemos cómo hacerlo efectivo. Conversaba sobre este tema con uno de nuestros grandes clientes. Esta empresa, hace un par de años, enfrentaba serios desafíos en la retención y satisfacción de sus colaboradores/as, lo cual estaba afectando la productividad y la moral del equipo. Después de una evaluación de su situación, le recomendamos implementar un programa de mentoring “estructurado”.
Trabajamos muy de la mano con ellos en el diseño de un programa que pudiera emparejar a sus colaboradores/as con experiencia con nuevos talentos. Nos centramos en definir objetivos claros, proporcionar formación a los mentores y mentees, y establecimos un sistema de emparejamiento objetivo, basado en intereses y competencias complementarias.
Durante la conversación recordamos el caso de Laura, técnico automotriz, que tenía algunas dudas sobre cómo avanzar en su carrera profesional dentro de la empresa, más aún siendo mujer en una industria mayormente masculina. Emparejamos a Laura con Carlos, Gerente de Producción con más de 15 años de experiencia. Con sesiones regulares de mentoring, Carlos ayudó a Laura a desarrollar sus habilidades técnicas y de gestión, así como a navegar por la cultura corporativa.
El impacto fue increíble. En menos de un año, los niveles de retención empezaron a mejorar significativamente y la satisfacción laboral aumentó en las encuestas de clima. En el caso de Laura, no solo se convirtió en una pieza clave del equipo de desarrollo, sino que también empezó a liderar proyectos importantes, demostrando el poder del mentoring para desarrollar carrera y fortalecer a la empresa. Con estos resultados, nuestro cliente confirmó los beneficios del mentoring no solo para permitir al mentee adquirir nuevas habilidades, conocimientos y perspectivas para su crecimiento profesional y personal, sino también para el éxito de la empresa.
En este sentido, cuando me preguntan por qué creemos en los programas de mentoring “estructurados”, basado en los resultados de nuestros clientes, no tengo dudas de decirles:
- Facilitan la transferencia de conocimientos y habilidades, asegurando la continuidad de la experiencia y las competencias dentro de la empresa, así como la eficiencia y efectividad en sus roles.
- Permiten que el talento se sienta más valorado y apoyado, aumentando su satisfacción laboral y reduciendo la rotación.
- Promueven el aprendizaje continuo, creando una cultura orientada al crecimiento y la innovación.
- Desarrollan habilidades de liderazgo en los mentores y preparan a los mentees para ser los futuros líderes.
Así que, si consideras que un programa de mentoring es un "nice to have", ¡olvídate de eso! El mentoring es un "must". Es una inversión con un potencial inmenso para transformar y potenciar el éxito de tu empresa.