Karen Robles
Estratega en Desarrollo de Liderazgo & Talento | Diseño culturas resilientes que potencian personas y resultados | Transformación cultural con visión humana.
Durante nuestro reciente evento Liderazgo Familiar, estrategias de gestión de talento, con la participación de clientes de grandes corporaciones familiares, hubo un momento clave en el que todas las personas presentes nos detuvimos a reflexionar: ¿cómo podemos asegurar que el legado y el éxito de nuestras empresas continúe por generaciones? La respuesta fue: mentoring y coaching.
A medida que intercambiamos opiniones y experiencias, quedó claro que este desafío no es exclusivo de las empresas familiares y que preparar a los futuros líderes no es solo una necesidad, sino esencial para garantizar un crecimiento sostenible. Sin embargo, el 75% de las empresas familiares señaló que la falta de preparación de sus líderes es una de sus mayores barreras (Fuente: Deloitte), y aquí es donde estos programas juegan un papel transformador.
Lo más interesante es que, cuando hablamos de preparar a las siguientes generaciones, no se trata solo de enseñarles las operaciones del día a día. Es mucho más que eso. Los programas de mentoring no solo ayudan a conectar a los líderes actuales con los futuros líderes, sino que también aseguran que el propósito, los valores y la cultura de la empresa se transfieran de manera efectiva a las próximas generaciones. Es muy importante preservar el legado familiar y fortalecer al mismo tiempo la cohesión organizacional.
Varios líderes compartieron cómo implementaron estos programas para identificar a los High Potentials dentro de sus empresas. Descubrieron que el mentoring proporcionó a estos futuros líderes no solo las herramientas, sino también la confianza para asumir roles clave cuando llegara el momento. Pero el impacto no quedó ahí. El coaching, por su parte, fue una pieza fundamental para fortalecer la cohesión interna, mientras ayudó a que el talento externo, necesario para complementar las capacidades internas, se integrara con mayor fluidez.
En resumen, tanto el mentoring como el coaching no solo preparan a los líderes del futuro, sino que también refuerzan la resiliencia organizacional, facilitando una transición sin fricciones y garantizando que las empresas familiares (y otras empresas no son ajenas a ello) estén bien equipadas para afrontar los desafíos de un entorno en constante cambio. Y al final del día, no se trata solo de planificar la sucesión, sino de asegurar que las futuras generaciones realmente estén preparadas para llevar el legado más allá, adaptándose a nuevas realidades sin perder de vista el propósito y los valores que las definieron desde el principio.
Si hay algo que me gustaría recomendar a las empresas en general es que NO dejen la preparación del liderazgo al azar. Invertir en programas de mentoring y coaching hoy es asegurar no solo la continuidad de la empresa, sino también su capacidad para enfrentar los desafíos del futuro. Estas herramientas no solo construyen líderes, sino también equipos cohesionados y resilientes, listos para llevar el legado más allá.